Sesión 5. Unidad 2. Actividad 2. Análisis y abstracción de información.


Sesión 5. Unidad 2. Actividad 2. Análisis y abstracción de información.

¿Quiénes ya han investigado? ¿Bajo que conceptos científicos se sustentan?

Deserción escolar


Introducción
Hacia los años sesenta del siglo XX, se realizaron estudios en diferentes países sobre el éxito/ fracaso escolar, resalta el trabajo de los sociólogos franceses Pierre Bourdieu y Jean Passeron y su célebre obra La Reproducción 1970. El fracaso escolar entonces, es una, categoría construida en el marco de la sociología educativa para nombrar toda una serie de fenómenos que, después de la década de 1960 comenzaron a entrar en el ámbito de la sociología educativa (Vallejo, 2017).
Planteamiento del problema.
Los problemas que se generan por la deserción escolar son varios, como embarazos no deseados, inserción a la delincuencia, violencia, maltrato, pobreza y marginación.
Marco teórico
Según Hernández, Velarde, Medina & Correa (2019) en México, de cada 100 niños que ingresan a la educación primaria sólo 64 la terminan en el tiempo normativo de 6 años; únicamente 46 terminan la secundaria y de éstos sólo 24 logran concluir la preparatoria y lo más alarmante es que sólo 10 terminarían la Universidad; nuestro grado de promedio de promedio de escolaridad nacional sigue por debajo de los diez grados de educación. Existen más de 32 millones de personas mayores de 15 años en rezago educativo. Nuestro país tiene 12 estados que rebasan por mucho el promedio nacional alcanzado en 2012, es decir el 19.2 equivalente a las ya mencionadas cifras de rezago educativo para personas mayores de 15 años. Anualmente son el 15% de los estudiantes de bachillerato los que dejan sus estudios (Fuentes: 2013:1).
Los factores que influyen en la deserción escolar son varios, desde muy poca o nula motivación, algún tipo de acoso por parte de compañeros, embarazo en las adolescentes, algún tipo de adicción en los jóvenes, hasta la indiferencia de los padres por influir en la continuación de estudios, ya que, si se ve desde el ámbito económico, son gastos que se siguen generando durante los años de secundaria, preparatoria y universidad.
Para Herrera (2009, cit. en Ramírez, Casas, Téllez & Arroyo, 2015) aun cuando la escuela es gratuita, enviar a un joven entre los 12 y los 18 años a la escuela, implica un gasto familiar considerable de ropa, libros, útiles escolares divididos en 11 asignaturas y 11 profesores con demandas diversas, transporte, alimentación diaria representa un monto llamado por los economistas “el costo de oportunidad” y a este costo de añade el ingreso que las familias dejan de percibir por enviar al joven a la escuela en lugar de a trabajar.
Es un problema que resulta ser un círculo vicioso, desde mi punto de vista: pienso que el origen del problema comienza en el hogar, del entorno, sus cuidadores, personas con quiénes se desenvuelven, depende del apoyo que los padres les den a los hijos, desde apoyo moral, que los padres hayan tenido estudios superiores, que cuenten con solvencia económica para los gastos que genere la educación, etcétera.
“En general, la educación de los padres está asociada, además del estatus económico de la familia, a los estilos de crianza, expectativas y los hábitos culturales que determinan las habilidades cognitivas de los niños desde edades tempranas” (Farkas, 1996, cit. en Vargas & Valadez, 2016, p. 7).
Si no se tiene una educación adecuada, fomentada por los padres, los hijos no tienen el modelo a seguir para continuar estudiando, y si lo padres no tuvieron la imagen de sus padres ni el apoyo, ellos tampoco lo pueden o lo saben transmitir. Entonces es necesario crear la conciencia en los adolescentes de la importancia de esta continuación en su formación académica, para que se pueda romper el eslabón y tengan otra visión del futuro.
Según Coleman (cit. en Ramírez & Hernández 2012) afirma que el capital social tiene un efecto importante en la creación de capital humano. Se sabe que los logros escolares son resultado de varios factores, no sólo dependientes del esfuerzo o talento de los alumnos; entre ellos se ha mencionado el contexto familiar. No obstante Coleman cree que este contexto puede ser analizado de manera provechosa en varios componentes: capital financiero, capital humano y capital social.
Por otra parte, la inteligencia emocional juega un papel muy importante, ya que se ha observado que niños con bajos recursos, con bajos niveles nutricionales, de familias monoparentales, o que tienen difícil acceso a una estancia educativa, han sobresalido a pesar de estos inconvenientes.
Aprendizaje social y emocional (Social & Emotional Learning o SEL). En el caso de la enseñanza de la secundaria, las habilidades SEL que deben aprender incluyen saber escuchar y hablar de un modo que contribuya a resolver conflictos en lugar de generarlos y saber negociar para alcanzar soluciones satisfactorias para todos los implicados (Goleman, 2018, p. 11).
Para concluir, me parece de suma importancia atender las situaciones de abandono en las instancias educativas, creo que los profesores deben de actuar como mentores que alienten a sus alumnos para seguir adquiriendo conocimientos. Creo que cuando tenemos un plan o una meta podemos llegar a ella, y creo que se trata también de que los alumnos anhelen un mejor futuro para ellos y los que están a su alrededor.
Muchos padres no tienen el conocimiento, porque ellos mismos no están preparados, o no tienen el tiempo porque van a trabajar y algunos jóvenes vienen de familias monoparentales, entonces pienso que la escuela a un nivel de secundaria, le dé una orientación más personalizada. Todos aprendemos de formas diferentes, y creo que cuando tenemos un buen guía podemos llegar muy lejos.


REFERENCIAS


Hernández, R., Velarde, A., Medina, L., & Correa, G. (2019). Estrategias para
disminuir el nivel de deserción escolar, en el IEBO 40 de San Mateo del Mar, Tehuantepec, Oaxaca. EDUCATECONCIENCIA, 21(22). Recuperado de http://tecnocientifica.com.mx/educateconciencia/index.php/revistaeducate/article/view/596/654

Ramírez, J., & Hernández, E. (2012). ¿Tenía razón Coleman? Acerca de la relación entre capital social y logro educativo. Sinéctica, (39), 01-14. Recuperado en 07 de mayo de 2019, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-109X2012000200005&lng=es&tlng=es

Ramírez, M., Casas, V. M., Téllez, L, & Arroyo, A. (2015). Deserción escolar y menor infractor. Revista de psicología y ciencias del comportamiento de la Unidad Académica de Ciencias Jurídicas y Sociales, 6(1), 1-32. Recuperado en 07 de mayo de 2019, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-18332015000100002&lng=es&tlng=es.

Vallejo, F.A. (2017). Criterios de promoción estudiantil como factores conexos al éxito o fracaso escolar. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 14(1), 59-81. DOI: 10.17151/rlee.2018.14.1.4 Recuperado de https://www.redalyc.org/jatsRepo/1341/134156702004/html/index.html

Vargas, E., & Valadez, A. (2016). Calidad de la escuela, estatus económico y deserción escolar de los adolescentes mexicanos. REDIE. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 18 (1), 82-97. Recuperado en 9 de mayo de 2019, de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15543298006




Comentarios

  1. Se ve muy bien estructurado tu marco teórico. Y el tema me interesa mucho, opino lo mismo en relación a que deben existir mentores que alienten a los alumnos a seguir adelante. Saludos :)

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    1. Gracias Isaías, hay muchísima información al respecto, faltaron demás cuestiones y organización, pero vamos en camino, aprendiendo y tratando de mejorar. ¡Excelente tarde!

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